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domingo, 21 de febrero de 2010

Por fin llegó el día. MADRID - BURGOS en Autocar

CAMINO DE SANTIAGO 2007


3 de agosto de 2007

¡Por fin, había llegado el día!

Nuestra hija nos dejó en la estación de Avda. de America, estabamos nerviosos, sobre todo yo, para mi esa una de las aventuras más grandes que iba a emprender.

El viaje en el autocar se hizo un poco largo y eso que estabamos cansados, no habiamos dormido ni dos horas, dandole vuelta a las cosas y pensando en no dejarnos nada. Era nuestro primer viaje en bici y no sabiamos si llevabamos demasiadas cosas o nos iban a faltar todas.

Llegamos a Burgos, el punto de salida elegido por nosotros, y allí mismo en la estación nos pusimos los maillots, me temblaban las manos mientras me cambiaba de ropa, la verdad es que tenía miedo, la bici me había parecido que pesaba mucho. No estaba segura de si iba a ser capaz de manejarla. Pero de algo si estaba segura, a partir de ese momento empezaba nuestra aventura



ENTRENAMIENTOS

Mayo de 2007


Entrenamientos

A partir de ese momento, solíamos salir casi todos los días, la mayoría de las veces era por el parque cerca de casa, pero cuando teníamos tiempo volvíamos a la vía verde, muchas veces salíamos antes de comer y llevábamos bocadillos para comer en alguna de las áreas de descanso. Los fines de semana solíamos ir a la ruta de Casa Eulogio, esta me gustaba porque era por camino y me ayudaba a prepararme un poco más, aunque se notaba que era muy inexperta y pillaba todas las piedras y no siempre sabía coger bien las roderas Lo malo de esto es que como la bici rosa no frenaba bien, en el momento en que venía una pequeña cuesta abajo me tenía que bajara porque me entraba pánico a bajar sin tener frenos, aparte de que yo siempre he tenido fobia a las cuestas abajo. Como la cosa parecía que iba en serio en el mes de Mayo, para mi cumpleaños mi familia decidió comprarme una bicicleta, era una bici del Decathlon de 250 Euros que tenía suspensión en la horquilla delantera, mejores marchas y sobre todo "frenos". Estaba alucinada, cuando me la dieron al principio tenía un poco de miedo, me parecía muy grande, nunca en mi vida había tenido una bici para mí. Poco a poco, la idea del Camino estaba más cerca, incluso habíamos logrado que mi hija que tenía una semana de vacaciones en Mayo, dijo que también se animaba.

El día del estreno de la bici fue guay, salimos los tres y nos fuimos a casa Eulogio, yo estaba alucinada, como mi bici tenía suspensión delantera conseguía adelantar a mi familia, es cierto que mi marido estaba un poco tocado de una caída del día anterior, pero aún así les adelantaba por el camino y volvía a buscarlos. La verdad es que desde el primer momento me enamoré de mi bici, pero vamos no sólo yo sino que ese día y al siguiente mi familia decía que claro ellos con sus bicis, cualquiera de ella era muy buena pero ninguna de ellas tenían horquilla delantera, bueno así que paso lo que pasó, que en dos días se habían comprado ellos también bicis iguales que la mía.

Decidimos que nos iríamos el 20 de Mayo, saldríamos desde Burgos y nos conformábamos con llegar a Ponferrada.

Seguimos entrenando y en esos entrenos pinché mi bici en dos ocasiones, y entonces a partir de ahí mi bici llegaría a ser PINCHI, era el nombre que mejor que le iba y eso lo ha demostrado a lo largo de todas las salidas que hemos hecho a partir de entonces, siempre en algún momento Pinchi ha hecho honor a su nombre y ha pinchado.

Para ir a Burgos decidimos que alquilaríamos un coche que luego dejaríamos allí, estábamos los tres muy ilusionados, el día 20 cumpliríamos nuestro deseo. Pero el destino hizo que el día 19 por la noche una llamada de teléfono nos comentó que un familiar nuestro había tenido un accidente bastante grave. Lógicamente allí se aborto el viaje. Devolvimos el coche, atendimos en lo mejor posible a la familia y pospusimos nuestros planes para más adelante. De todas formas, recuerdo que no hubiese sido una buena semana porque llovió muchísimo, era como un pequeño diluvio, recuerdo que hubo muchas inundaciones.

A partir de ahí intenté prepararme un poco más pero siempre no fue fácil, había momentos en que la rodilla dolía mucho y tenía que dejar los entrenos durante varios días. El camino se dejó para el mes de Agosto, mi hija ya no nos acompañaría porque no tenía vacaciones, pero bueno lo haríamos mi marido y yo.

Poco antes de salir mi marido tubo un pinzamiento intercostal, parecía que tendríamos que volver a dejarlo de nuevo pero bueno mejoró un poco y como es muy fuerte decidió de todas formas ponerse en camino. De todas formas, él al contario que yo es un persona deportista y fuerte y bueno aunque pareciera que era una irresponsabilidad decidimos empezar nuestra aventura.

EL Comienzo

Abril de 2007


Los preparativos del comienzo

Llevaba tiempo preparandome para hacer el Camino de Santiago, a pesar de mi lesión de rodilla, cada día salía a andar unos kilometros para conseguir hacer mi sueño.

>Pero cada vez era peor, al principio conseguía hacer unos 10 km, luego 5 y después no conseguía hacer ni dos kilómetros sin tener que volver a casa llorando y tonar un montón de pastillas porque no aguantaba el dolor.

Comenzaba a darme por vencida cuando mi marido me dijo ¿por qué no pruebas en bici?, me pareció una tontería, pero me dije ¿por qué no?. Así que cogí la antigua bici de mi hija, llevaba un montón de años sin usarse, y me dije: voy a probar. La verdad es que no cojía una bicicleta desde hacía seguramente unos 10 años, nunca he sido deportista y la bici la cogí ocasionalmente alguna vez para dar una pequeña vuelta.

Las tres primeras pedaladas fueron mortales, creia que la rodilla se me partía, tenía la sensación de que me iba a ser imposible hacer el giro completo del pedal. Pero a partir de la cuarta pedalada la cosa empezó a ir mejor y pensé: voy a intentarlo.Estaba contenta, volvía a tener esperanza de nuevo.

Decidemos quedar en dar un pequeño paseo al día siguiente.



Primera salida: Via verde del Tajuña



Era sábado, la vía verde estaba completa, mi marido me dijo es un recorrido muy fácil, es prácticamente llano. Salimos desde Perales, al comienzo estaba un poco nerviosa, pero comenzamos a pedalear. Fue una odisea, mi bici no tenía frenos, la de mi hija se le rompió el tornillo del asiento, pero seguimos como podimos, eso sí, parando casi cada kilómetro, pero al final llegamos hasta Carabaña y después volvimos. Estaba alucinada, 20 km y volvía, estaba un poco cansada pero no me dolía la rodilla, me pareció fantástico. En ese mismo momento decidí que haría el camino de Santiago en bici.



Mi Camino de Santiago 2007 en bici y a pie

Mi nombre es María, tengo 47 años y unas ganas enormes de hacer el Camino de Santiago.


Como ya os he contado en el Inicio, mi primera intención era hacer el camino a pie, pero una lesión permanente en la rodilla me obligo a encontrar otro medio para hacerlo: la bici.

No que me hizo pensar un día que quería hacerlo, parecía que algo me llamaba, algo me empujaba a emprender la aventurar. Hasta entonces no había hablado con nadie que lo hubiese hecho, así que toda la primera información que obtuve fue a través de Internet.

Recuerdo que nos pasábamos horas y horas, mi marido y yo, frente al ordenador.

Mirábamos fotos, etapas, no sé, nos metíamos en todos los sitios que podíamos y queríamos saberlo todo.

Nos ayudo mucho el Camino de Santiago de Consumer, en él venían muy detalladas las etapas y venia información adicional que era bastante competente.

También era nuestro primer viaje en bicicleta, mi marido montaba bastante en bici, pero siempre habían sido salidas de una mañana, alguna subida a algún puerto o una ruta a un pueblo cercano a Madrid pero nunca se había enfrentado a ello. Y para mí, tiene que decir, no sólo era mi primer viaje sino que casi era mi primera vez que montaba en bici.

Con qué alegría compramos las alforjas, al principio en el Decathlon para los dos, pero yo después de probarlas y tener una pequeña caída, no me gustaron mucho. No me hacía sentir la bici muy segura, tenía la sensación de que se movía mucho. Así que al final él se quedo con unas y yo seguí buscando hasta que encontré unas más baratas, más pequeñas pero también para mí más seguras. Compramos estas para mi hija y para mí pues al principio ella también iba a venir y al final de estas dos son las que usamos Rossi y yo.

Y luego lo más difícil, pensar en que se debía llevar dentro. Ahí estaba el verdadero peligro, si te pasabas lo pagarías caro, el peso se nota pero, al mismo tiempo no quería dejar algo que fuese importante.

Además nos preparábamos lo mejor que podíamos, que en mi caso se demostró no debía de ser lo suficiente porque ¡Madre mía! cuantas veces me ha tocado empujar la bici en las cuestas. De hecho pone en mi credencial que hice el Camino en bici y a pie. Recuerdo en las corredoiras gallegas, haberme hecho amiga de todos los peregrinos de a pie porque en las subidas coincidía con ellos, me pasaban mientras yo iba empujando la bici por las cuestas, les adelantaba al llegar la cuesta abajo y volvía a coincidir una y otra vez con ellos en las siguientes cuestas arriba. Cuantos peregrinos se ofrecieron a ayudarme a empujar la bici conmigo de la pena que les debía de dar, pero yo siempre les decía que no, que mi bici era para mí lo que su mochila para ellos, nadie se las llevaba, que era un peso que cada uno debe llevar. Eso sí, lo bien que lo he pasado charlando con todo el mundo, hablaba con bicigrinos y con peregrinos también, yo hacía a todo.

Pero, ¿Qué tiene el Camino que a todos nos engancha? no se sabe, pero algo tiene. Si no, ¿cómo es posible que aún pasándolo mal todos lo recordemos con ese sabor dulce y esa nostalgia que nos hace querer estar allí?. Cuando alguien me cuenta que se va ha hacerlo o cuando sale en la tele algún reportaje sobre ello, siento una sensación agridulce y una enorme nostalgia de querer estar allí, de volver a ver, de volver a sentir eso que solo allí se puede conseguir, en ese momento ladeo la cabeza y me pongo a recordar.,

El Camino a Santiago para mí no es llegar a Santiago, eso sólo es lo lógico, al final para mí el Camino, como ya he dicho, es cada una de las pedaladas que he dado, cada paso, cada gota de sudor que me ha caído, cada lagrima que también he echado, cada dolor en la noche, cada sonrisa, cada charla con los caminantes, con los bicigrinos, cada alegría que se siente al ver la flecha amarilla que por un tiempo guía ti vida, cada árbol que ves, cada piedra que pisas, cualquier cosa que te hace sentir, para mí repito eso es el Camino. De hecho cuando llegue a Santiago, a la Pl. del Obradorio, recuerdo que pensé, ya está, ya acabé, lo logré, pero al mismo tiempo sentí pena porque todo había terminado y porqué ya nada sería igual. Mientras dura el camino todos nos ayudamos, nos hablamos, compartimos una misma ilusión, es decir todos somos peregrinos, pero al llegar a Santiago todo cambia, volvemos allí a ser los de antes, los de siempre, aunque en el fondo de nuestro corazón nos quede esa espina que nos hará repetir el Camino alguna vez más.

Y es por todo esto, por lo que yo creo que engancha a tanta gente, en el Camino hay gente creyente y no tan creyente, hay quién empieza por devoción, otros por moda, otros por superar el reto, por deporte, pero todos poco a poco, mientras dure el Camino, todos nos iremos convirtiendo en peregrinos, no importa lo por qué lo empezamos, lo importante es como lo vivimos día a día.

Y queda solo decir: "Buen Camino"